miércoles, 6 de marzo de 2019

TIRO DE GRACIA


Estoy buscando un libro de Fabio Morábito en el caos de mi librero. Ni siquiera estoy segura de haberlo comprado. Le mando un mensaje a Edgar y me dice que sí, recuerda haber visto una foto de ese libro en mi muro. Y añade: te gusta presumir tus libros. Ni cómo rebatirlo; he subido varias fotos al facebook. 
El asunto se queda rondando mi cabeza y más tarde busco a mi amigo en el messenger: pues sí, presumo esos libros porque son ediciones lindas, de esas publicaciones que da gusto hojear. Y no me da culpa alguna subrayarlos con mis lápices fosforescentes. Cada quién sus gustos. Pero quizá haya otra explicación: presumo los libros ajenos a falta de uno de mi autoría.
Cuando por fin aparece "El idioma materno", lo abro sin pensar, en la página diecisiete donde hay un relato titulado La vanidad de subrayar. Es el relato sobre un tipo que se la pasa subrayando sus libros. No entraré en detalles, salvo la conclusión: el subrayador nunca se va a atrever a escribir algo. Puta madre. Casi puedo escuchar las carcajadas del Edgar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario