Chiapas le debe a Honduras, entre otras cosas, haber despertado las ilusiones de un artista de corazón tan vasto como el universo a donde se fue de gira eterna, el día de ayer.
Hace poco más de cinco años, el veintiuno de julio de 2013, para ser exactos, le escribí a Jorge Escobar para felicitarlo pues sabía que su grupo Vámonos teatreando andaba de gira por rumbos diversos; Arriaga y el Teatro de la Ciudad eran algunos de los escenarios. Si hacer teatro en Chiapas es una labor heroica, ¿cómo le hace, maestro?
" Gracias Preciosa... Es disfrutar mis sueños. Cuando era niño descubrí el teatro por mi padre. Él me llevó a ver, en Arriaga, a "La Fragua" (Grupo de Teatro de Honduras) que andaba dando un gira por México y al ver el espectáculo quedé tan conectado con el hecho escénico que soñé algún día estar ahí; en el escenario. Meses después mi papá me inscribió a unos cursos de teatro en verano que organizaba el Ayuntamiento con el INBA (México y Oaxaca) con estudiantes de teatro que tenían que hacer prácticas.
A ese mismo lugar caluroso y ventarroso (Arriaga), llegaban los húngaros con su circos, cine y mujeres blancas; mi madre (Testiga de Jehova) nos echaba miedo: que eran robachicos. Pero eso nunca impidió espiar, ni ante el castigo de Doña Becky, los maravillosos baúles que traían, como cuando Melquiades llevó a Macondo magia e inventos. Y yo como Arcadio Buendía me maravillaba y soñaba con ser un Viajero llevando magia a través del teatro... Ese sueño poco a poco se ha ido cumpliendo con cómplices como tú, Ray, Thania, Yayo, Maricela, Laura, Lennin, Leobardo... que creen en el arte.".


