jueves, 1 de marzo de 2018

Las garras de la Trevi, diecinueve años después.


Un poco de historia

Abro una carpeta en el escritorio de mi laptop. El 14 de abril de 1999 está fechado un archivo que se titula Trevis. Lo tuve por años en un disquete cuadrado, de los viejitos, antes de copiarlo a un formato más actual, junto con otros archivos que son borradores o versiones finales de los textos que salieron a la luz en la revista Este Sur, ya extinta, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.  En breve mi texto cumplirá diecinueve años. 
Acabo de leerlo, porque ya no lo recordaba y sobre todo porque quise volver a la que era yo entonces.  La Italia de pelo largo, encerrada en el calor soporífero de una ciudad que odiaba, donde conocía muy poca gente, vivía un infierno particular y estaba hasta la madre, tratando de hallar una salida, a como diera lugar.
Es curioso que el texto que escribí para presentarme en la revista fue el de una mujer que se presentaba como la encarnación de la rebeldía: una adolescente locochona de pelo largo, libre y desinhibida, siempre polémica.  Después me enteraría yo que en realidad esa mujer vivía atrapada la codependencia, estaba en manos de un explotador que se quedaba con su dinero y además le tenía prohibido tener otro novio y relacionarse con otras personas.  Un abusivo que la encerraba y la golpeaba, no sólo a ella sino a todo su séquito de adolescentes sometidas.

En ese abril,  el escándalo mayor todavía estaba por venir, con la denuncia por violación y corrupción de menores, además del posterior encarcelamiento de la pareja en una cárcel brasileña. Sin embargo, me llama la atención el momento en que escribo mi texto (el dúo aún prófugo) porque señala algunos de los puntos controvertidos de la historia del monstruo y sus princesas:  la sospechosa ingenuidad de los padres, el lavado de cerebro a las jóvenes víctimas, el hecho, para mí incontrovertible, de que la Trevi siempre dice la verdad pero las más de las veces hay que leerla entre líneas, como sucede en sus canciones. Otras veces habla directo, sin matices: dice, por ejemplo, en la entrevista con Cristina, que si hay que limpiarle la mierda a los seres queridos lo hará. Y vaya que lo cumplió. La cárcel y el linchamiento mediático son sin duda el desollamiento que hacía falta cuando escribí mi texto.
El escrito tiene notorios errores de redacción, pero me gusta por sus evocaciones a esa Trevi que publicó sus cómics en la jornada y porque se nota mucho mi admiración por el cuerpazo que se cargaba. Ya no era la Lolita de Nabokov pero tenía aún esa magia que todos perdemos con los años. Están claro, los que se obstinan en seguir siempre jóvenes, los píterpanes que no conocen el valor de la responsabilidad. Esos a los que les pasan las cosas. ¿Por qué a mí, que soy tan bueno?   

Me atrajo la figura de la Trevi desde la primera vez que la vi pataleando en Siempre en domingo. No me gustaron sus berridos pero sí auténtica creatividad; su espíritu rebelde. Es mismo que a fin de cuentas resultó ser la fachada de un ser marcado por los abusos de su madre en la infancia, preludio de los que seguirían después. Un personaje con una definición de amor asociada al maltrato y la dominación. Amor que quién sabe qué chingados significa pero que no incluye al respeto en su definición. Cada vez que veo a alguien en circunstancias semejantes, deseo que se libere, que rompa sus ataduras, de seguro como una proyección personal, pero al paso del tiempo he terminado por aceptar que mi ídola no dejará jamás de ser contradictoria.  De un patán a otro, chulada de muchacha. Pagando las cuentas, soportando los exabruptos del marido con una sonrisa en el rostro ya medio retocado por el bótox o la cirugía. Pero linda y con la virgen de Guadalupe a flor de labio.  Es más atractivo pertenecer a la gente bonita que aceptar la responsabilidad que nos toca. 
Hasta eso, Gloria tuvo suerte. Salió libre de los cargos antes citados y como nunca se le acusó de encubrimiento o complicidad, pues eso no era materia del juicio y mejor no hablemos de cosas tristes. Errare humanum est. A me hubiera gustado que asumiera la parte que le toca, carpetazo y a seguir incendiando conciencias, ahora sí en serio, de a devis, Trevis, pero eso le hubiera costado perder el respeto de los fans, el apoyo de la televisora y la billetera. No. Mi Trevi no nació para bruja medieval.  Posee una ceguera muy conveniente, exasperante (no oigo, no veo, no hablo), pero me sigue gustando su capacidad de ave fénix y sin duda seguiré pendiente de su vida y sus piernas, aunque no tanto ya de sus canciones. Y voy a seguir leyendo entre líneas porque ella no me va a contar la verdad.

Menos mal sí le platicó algo a Sabina Berman, gracias a un suizo chiflado que llegó a México con intención de hacer una peli sobre Gloria Trevi. Hace unos días leí el libro de Sabina y después vi la película, con guión de la misma escritora (¡bendito netflix!). Las lecturas me llevaron a rastrear mi propio texto de 1999. Al final caí en cuenta de un detalle en el que nunca antes reparé. La edad de la Trevi: cincuenta añotes. Mi edad (perdón que siempre termine hablando de mí; soy lo que conozco mejor y por eso me reescribo a cada oportunidad).
Como admiro a la señora Berman, me ha puesto muy contenta que hace diecinueve años yo también imaginé mi propio guión de la película. A diferencia de ella, yo no la escribí. Pero estuvo bien porque todavía habrían de pasar muchas cosas interesantes en la vida de la regiomontana que me ha obsesionado tanto. Todos los seres humanos nos preocupamos por el qué dirán, por la fachada, por lo que pudieran estar pensando los otros.  A menudo he constatado que quienes afirman enfáticamente que “a mí no me importa la sociedad, el qué van a decir” son justo los más obsesionados con el tema. Y es tal la urgencia de obtener reconocimiento, que llegamos a creernos las mentiras que inventamos en aras de una imagen aprobatoria de los demás.   Pero ese es otro tema largo de contar.

Mejor paso a dejar turno a mi texto viejito.  A una Italia que necesitaba una llave para escapar y darle a su vida un poco más de congruencia. Vaya ironía, la llave me la dio una ambigua Trevi, la tarde en que me senté a escribir sobre ella. Porque esa Italia sabía que dentro de su armadura de piedra habitaba otra a la que le urgía salir a respirar. Y así, hasta la fecha.  Sigo medio escondida, pero de tanto en tanto, me concedo una tregua, agarro la pluma como si fuera un cincel y ¡madres! A picar piedra.  



LAS GARRAS DE LA TREVI
(apuntes para un guión cinematográfico)

Atrapada en una de sus propias historietas, la cantante Gloria Trevi protagoniza desde hace unos meses un road movie, digno de dicho género cinematográfico, conocido por filmes tales como Asesinos por naturaleza (Oliver Stone) o París Texas (Win Wenders).  La historia no podía ser mejor. La chica acelerada huye en compañía de su manager, el compositor Sergio Andrade, ávido de púberes ingenuas. Como la pareja no puede viajar sin una de sus pupilas, se lleva a Karina Alejandra, una niña chihuahuense de parientes desmemoriados quienes finalmente denuncian el hecho.  Los persigue la opinión pública y la Unidad Especial Antisecuestros de la Procu.  Esta fan irredenta de la Trevi sólo espera que el final no sea patético (la Trevi pidiendo perdón al ver el fuego de la hoguera). Sería más honroso que sacara un calendario de prozac, nembutal, tafil o cualquiera de esas pastillitas, colgadas a su cintura en un collar de cuentas.

Hay otra película que podría contarse, si retrocedemos una década y consultamos las fuentes de Teleguía, Notitas Musicales y demás etcéteras. Los ANTECEDENTES: Gloria es la chava que sueña con triunfar, y con tal motivo emigra al D.F., desafiando a su decentísima familia regimontana (recuérdese la carta de la abuela, Gloria, niña triste, que la señora publicó en el periódico El Norte, cuando su nietecita ya era famosa. ¡Ah, cómo se reiría la Trevi leyéndola! seguro se meó sobre el periódico).  Después de las penurias de rigor, presentamos la SECUENCIA DE APERTURA. Nuestra heroína se aposta durante horas en la entrada de una estación de radio, hasta caerle a Sergio Andrade, su productor cuando Gloria era quinceañera y cantaba en el grupo Boquitas Pintadas. Sobra decir que lo convence de sus habilidades como compositora e intérprete.
EL PRIMER GIRO ARGUMENTAL. Sergio prepara el lanzamiento del año 1989 y le hace un coco wash a la Trevi. Hijita, vamos a explotar una imagen de chava buena onda, medio rebelde e incomprendida. Para hacer visible la singularidad de su creación, el doctor Andrade viste a su monstruo con unos trapos loquísimos, medias rotas, combinaciones de caja fuerte y extensiones de la greña. Todo ello, con la licencia que le otorga ese cuerpazo de infarto (véase Calentarios).  Y sale el disco, con aquella rola reiterativa, doctor Psiquiatra, donde Gloria berrea hasta venirse a la realidad.  Zafarranchos que no espantan a nadie pero dedicados a impactar a los fans, a las buenas conciencias y a los padres de familia atónitos. De ahí pa’l real, la Trevi podrá postularse como presidenta de la república, censurar a Marcos, cantar temas polémicos escritos por ella misma, insinuar abortos, condones, pregonar la virginidad como un estorbo y hasta plantear la posibilidad de suicidarse cuando la vacuidad que la rodea así lo exija.
Mención especial a las mejores ocurrencias de Gloria; subir a los chavos al escenario para encuerarlos, a ver si los muy machitos se atreven a enseñarle las lonjas a su novia. Contratar a Maritza López para tomar las fotos de los calendarios. Poner sus dibujos en los discos y publicar un cómic en las Histerietas del periódico La Jornada.
Y otra mención honorífica para el calendario 1992. La fotógrafa Maritza López, hubo de ingeniárselas para mostrar mucho, sin exagerar. Esto es, la Gloria se encuera y en lugar de pubis hay una panti con gatito. Un derriére poca madre, acompañado de la torre latino y demás monumentos chilangos. Por esta hazaña visual, la regia podrá vanagloriarse hasta el pleonasmo, uno, de haberse instituido como musa chaquetera, y dos, de desatar una legión de imitadoras que, o no estaban tan buenas (las fotos) o el público se aburrió. Sólo que se aburrió también de los calendarios de la Trevi. Luego de fetichismos y tetas escondidas tras carrilleras septembrinas, hubo que mostrar más: la Trevi en la alberca, dejando ver su cuerpo bañado por el cloro. Y si siguen los años, Maritza y el manager hubieran tenido que desollarla viva, acompañada de cabritos asados. Porque el ídolo de los adolescentes no iba a fotografiarse como la Cicciolina o cualquier porno star explícita y genital. ¡Lástima! Más le hubiera valido a Gloria sacar todo y así convencer a muchos de la autenticidad de sus chifladuras. ¿Hasta dónde fueron producto de la imagen creada por el pigmalión Andrade?
FLASH BACK para ocuparnos del tan mentado señor. Don Andrade, resignado a vivir a la sombra de sus intérpretes, alguna vez hizo su berrinche a Televisa para lanzarse como solista. Total, que supuestamente perdió sus obras maestras, y hasta ofreció recompensa -vía Siempre en Domingo- para quien devolviera el maletín. La humanidad se salvó del hallazgo y Andrade cantó siempre vendrán tiempos mejores, con la voz de Yuri (hoy conversa al más neto cristianismo). ¿Qué más? El compositor de Suavemente, jugó a la gallina ciega con Crystal y trató por todos los medios de contarle las pecas a Lucerito, quien a su vez contaba con una madre a prueba de bombas y Andrades. Ni modo. Pudo haber esperado unos diez añitos, como Mijares, y le hubieran hecho caso (si no engordaba, claro). Pero el asunto es que don Sergio se quedó  estacionado en sus años de adolescencia, y por supuesto, la primera víctima del tiempo y las fijaciones del compositor veracruzano fue ¿quién creen? La buenérrima de calendario pero ya no tan quinceañera Gloria Trevi. ¡Qué le vamos a hacer! Hasta Lolita creció y se hubiera convertido en una respetable matrona si Nabokov no decide matarla de parto, con tal de no presenciar semejante atrocidad.
Pero estábamos en el mejor momento de la protagonista del film. La Trevi triunfa en radio, televisión, cine (en un país donde sólo las películas gringas se quedan en cartelera durante meses, Pelo Suelto rompe récords de taquilla) y hasta el mundo intelectual va tras sus huesos.  El infaltable Monsiváis (vea Los rituales del caos, si quiere acusarnos de fusil). ¿Por qué no le tocó avionazo (a Gloria) o le dio cirrosis en la cumbre de su carrera? Fiel a la ley de gravedad, el ídolo cae: al chingadazo o investido de la dignidad de la cirugía plástica.
Una vez agotados los calendarios, las papas sin catsup y los zapatos viejos, la Trevi se toma un merecido descanso. Pero un ave de mal agüero se cierne sobre Gloria y su manager. Es T.V. Azteca, nuevo emporio de las telenovelas.
NUDO GORDIANO:  La Trevi coquetea con la posibilidad de firmar una exclusiva con Azteca. A última hora, dice papá Sergio que siempre no. La broma macabra le cuesta cara a Gloria. A) Porque vuelve a Televisa a dirigir un bodrio de la empresa: XETU REMIX, refrito de un programa de la década de los ochenta.  B) Los Aztecas le declaran la guerra al Canal de las Estrellas. Y órale, comienzan los chingadazos. Ahora sí, Gloria, saca tus trapos al sol.
¡En esta esquina, el equipo de Ventaneando! Doña Chapoy presenta en exclusiva el último grito de la temporada. Aline y su libro La Gloria por el Infierno, donde relata de cómo Andrade usa su Trevi-Anzuelo para pescar doncellitas de secundaria, ninfas coristas que luego se echará al plato. Gloria se convierte en carnada, y Aline en el pobre pececito seducido por el tiránico Sergio (la seducción llegó a extremos aberrantes: se casaron). Moraleja: aléjate de tu ídolo o caerás en las redes de su manager. Por cierto, el programa el ojo del huracán presentó a una Aline que no descarta la posibilidad de lanzarse de nuevo al estrellato, después de ganar la demanda al dúo perverso.
¡Y en esta otra....! Televisa hace un especial para exonerar a una Trevi deslucida y taquera. Gloria echa sus rollos positivos, ríe y platica de su viaje a Italia, para grabar nuevo disco. Otro programa aséptico: Gloria es entrevistada por la inefable Cristina y cosecha aplausos con una afirmación de tintes escatológicos. La idea es, mas o menos: por la mala, soy muy mala, pero si hay que limpiarle la mierda al ser querido, pues se la limpio. Hace unos días retransmitieron la entrevista, con un vip más apestoso que la palabreja censurada.
EL CLÍMAX. La prueba que pondrá en tela de juicio esta estoica afirmación, no se hace esperar. Lejos de una Aline con pretensiones legítimas y afanes protagónicos, de las confesiones pudorosas de las ex coristas, ahora un periódico local anuncia que la Interpol va tras la Trevi. Y el suplemento Gente del periódico Reforma (viernes 9 de abril de 1999) anuncia el título de esta película: Súper comando las rastrea.  A la Gloria, a la menor Karina y al insaciable Sergio. Es decir, las Familias de las Buenas Conciencias ya se hartaron de entregarle hijas vírgenes al pinche gordo.
¿Hallarán a la divina Gloria en una playa de la Costa Azul? ¿Seguirán Gloria y Sergio, juntos hasta la ignominia? ¿Cumplirá Gloria su palabra? Seguramente ya está regateando con don Goyo por el precio  del pachoncito que todos quieren. (Regio, como ella). No se pierda el final de esta apasionante historia.